Fotógrafos en color: Alberto Goldenstein

“El color es para mí un elemento esencial, forma parte del impulso fotográfico. Yo veo la luz cromática, la luz que mueve las cosas y como las cosas se ven. Veo en color y tomo eso como materia prima, como tema”.

El color, además de un tema y de un modo de ver el mundo fue, para Alberto Goldenstein, también un accidente y una solución.

 

Playa Popular (2001) – Serie Mar del Plata

Luego de pasar por la New England School of Photography en Boston y los talleres de Joel Meyerowitz y John Szarkowsky en Estados Unidos, el artista volvió a la Argentina para que encontrarse con que la fotografía en blanco y negro con la que se había formado era difícil de realizar en el país.

“Me fui al color por razones totalmente accidentales, porque no tenía cómo revelar en blanco y negro, no tenía dónde trabajar, entonces la solución que le encontré fue pasarme a color”.

Feliciano Centurión (1993) – Serie El mundo del Arte, retratos de Artistas

– Alguna vez comentaste que, en el tiempo, siempre fotografiás más o menos lo mismo. ¿Qué es lo que te interesa revelar? 

Yo me siento todo el tiempo con una obra en desarrollo, me cuesta… Siempre estoy tratando de empujar mi propio límite, de hacer lo que no hice de mover las fichas en el lugar, Más allá de que lo logre o no.
Hay dos cosas que se repiten: cómo se ven las cosas en fotos, y eso no lo dije yo, lo dijo Winograd, creo, y lo adopto totalmente. Hay algo del efecto fotográfico que me interesa, cómo las cosas se ven en fotos y cómo la mirada se puede materializar en la foto. Es decir, llevar la foto a cómo el ojo ve y no al revés. No formatear el ojo hacia una idea de fotografía, sino al revés.

– ¿Por eso usás más que nada lentes normales?
Uso lentes normales o levemente angulares porque la idea es dar cuenta de lo que miro y cómo lo veo y no me interesa, en principio, deformar nada en ese camino, ni exagerar nada, ni subrayar nada.

Boulevard (2001) – Serie Mar del Plata

– ¿De qué manera esa mirada es afectada subjetivamente por el color?

El color para mí es el principio indiferenciado del tema, forma parte del impulso fotográfico. Mi mirada fotográfica está afectada por el color, y más específicamente por la luz. La mirada es algo que sucede todo el tiempo, pero la mirada fotográfica, la mirada como disparador, que me muestra algo que pide una fotografía, en general es bastante constante, como un lugar en el cual miro fotográficamente el mundo, una distancia muy precisa.

En mi caso, a la luz no la separo del color. Miro en términos de luz tal como se ve, y la luz es cromática. Mi fotografía es esencialmente superficial, no pretendo otra cosa: me encantan las cosas como se ven.
No tengo temas en la fotografía más que cómo se ven las cosas, y eso implica color, apariencia. Abordo la fotografía como una manera de construcción de imagen plana, así que el color es para mí un elemento esencial.

Cuando fotografío en blanco y negro, también estoy fotografiando a color. Cuando voy a buscar situaciones para una foto en blanco y negro, yo veo perfectamente esa tonalidad y me interesa que mi fotografía en blanco y negro tenga la potencia del color, que se trate del blanco, del negro y del gris. No de la supresión del color. Es también una manera de abordar, de jugar con el color fotográfico.
Siempre me interesó eso, cómo reproduce la fotografía el color.

 

Ventanal (2008)

 

– ¿Conocés al Nano Festival? ¿Qué opinás de la idea de que “Todos somos fotógrafos”?

Nunca fui pero sé lo que es. La idea de que “Todos somos fotógrafos”, creo que es discutible… Es provocativo. En una época se decía que todos somos artistas, y hay quién piensa eso.
Todo depende de qué es para vos un fotógrafo. Si es alguien que saca fotos, sí, todos somos fotógrafos, claramente. Ahora, si pénsás que un fotógrafo es otra cosa, es algo más, ahí cambia.
Yo creo que ser fotógrafo no es sacar fotos solamente; creo que es tener una relación fotográfica con el mundo, una forma de vincularte con el mundo que pase por la fotografía. Algo inevitable. una condición. Puedo distinguir quién tiene una relación genuina, no voluntarista, genuina, con el mundo en términos fotográficos, y quién no. Quién saca fotos porque le gusta.
No creo que todos seamos fotógrafos; todos sacamos fotos, eso desde ya, pero ser fotógrafo es otra cosa, algo que va más allá. No sé si esto es a favor del Nano, no sé si atenta, ojalá que no, pero me parece que lo que está encerrado en esa afirmación contiene lo contrario. Es saber que estás planteando un problema, y elegís una salida posible a un tema complejo. Está muy bien, pero es una idea para cuestionar. A mí, me parece que no es tan fácil la historia.

 

 

2018-08-31T17:20:32+00:00

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7 Comments

  1. CLAURIVERO 15/08/2015 at 12:31 - Reply

    Muy interesante todo, la entrevista y la “charla” en pasos que se da a partir de los comentarios. Vengo del palo del arte, soy artista visual y últimamente muy comprometida con la fotografía. Me cuesta definirme porque realmente cuando abordo una técnica, un procedimiento no llego a profundizarlo como tal sino que simplemente mi sentido esta puesto en que decir y en esa búsqueda el medio queda como implícito. Así que en el debate de si todos somos fotógrafos o todos somos artistas, o todos somos docentes obviamente no adhiero. A cada cual lo que es, y en definitiva es una pregunta muy personal que a los que nos tomamos el arte, la fotografía y la docencia muy en serio nos jode, porque si porque cuando ese hacer tiene el real compromiso nos atraviesa por completo, sin filtro y el compromiso total. La fotografía para el fotógrafo necesariamente tiene ese atraviesamiento y asi estamos mezclando el ser con las posibilidades infinitas del decir, los que y cómo decir lo que en definitiva nos sucede a los humanos desde que estamos aquí.

  2. Bernardo Galmarini 11/08/2015 at 19:18 - Reply

    No creo que casi ningún fotógrafo que haya acumulado las suficientes horas de practica/deleite/errores presta demasiada atención a cada objeto, cada sombra, cada color, o cada textura, sino mas bien se trata (en mi opinión y experiencia) de captar matices, climas, estados de animo, atmósferas, etc. Es decir, cosas que son mas bien inconscientes, y donde todo lo aprendido hasta ese momento pasa a un segundo plano, algo así como un “piloto automático” que permita reproducir en la foto lo que la realidad evoca en nuestro interior, pero sin pensar demasiado casi nada.
    De esta manera, se entra en una especie de estado meditativo donde nosotros y la cámara pasamos a ser un instrumento, y las fotos se producen casi en un fluir automatico, desde un lugar del que no somos conscientes. Desde ese lugar suelen surgir las mejores fotos, y sin esfuerzo. Luego, al editar vemos cosas de la composición , la luz, los tonos, las perspectivas, y la distribución de elementos que nunca vimos y que ni siquiera recordamos haberlas visto, pero ahí están, y son cosas que tal vez se repitan en varias fotos de una serie, lo que dan un “estilo” definido, o matiz particular. Ese estilo bien particular de cada fotógrafo se repite y se hace palpable en el tiempo, y no es otra cosa que el inconsciente mismo, o algo mas allá, que hace las cosas por nosotros, y nos usa como instrumento.
    Tal vez la diferencia entre un fotografo y alguien que saca fotos de vez en cuando es que el fotografo ve el mundo filtrado por su mundo interior de condicionamientos, y “sabe” (consciente e inconscientemente) como evocar ese mundo filtrado por su propia mente y plasmarlo en una foto, no como es en realidad, sino como es en su interior.
    En cambio, el que solo “saca fotos” sin ningun proposito, sin ninguna busqueda, sin lograr estar en silencio internamente, solo capta ruido, solo la realidad como se presenta, con modificaciones del azar, sin estilo, sin matices definidos, sin estructura, es decir, sin arte. El color es solo parte de los instrumentos de que se dispone, asi como los tonos de grises. Pero ambas son herramientas igualmente validas para expresar un estado interior. Es como la musica: la musica atonal no es mejor ni peor que la atonal, solo expresan mundos interiores con matices y estructuras diferentes.

  3. Polly Pop 11/08/2015 at 13:25 - Reply

    Me parece super interesante conocer ese paso que dieron los fotografos que venian del blanco y negro al color….hoy el color se podria decir que es por defecto a la fotografia? Incluso el menciona que “cuando fotografío en blanco y negro, también estoy fotografiando a color.”

    • Lucia Frank Langer 11/08/2015 at 17:47 - Reply

      Eso de fotografiar a color incluso cuando se fotografía en blanco y negro me en can tó. Creo que tiene que ver con lograr una vibración de las cosas, más allá del color. Capturar esencia, de alguna manera.

      • daniel 12/08/2015 at 14:14 - Reply

        Genial la transcripción de la idea del “borde” de Alberto. La llevo a mi blog, permiso!

  4. Nombre*daniel 11/08/2015 at 09:44 - Reply

    Para mi, muchas de las fotografias de Mar del Plata que hizo Alberto tienen una relación con la temática y el uso del color que, salvando las distancias culturales y de época, se emparentan muy bien con el trabajo de Eggleston y de Martin Parr. Coincido con Alberto en que no todos somos fotógrafos. Tal vez, a todos “nos gustaría” ser fotógrafos.

    • Lucia Frank Langer 11/08/2015 at 17:44 - Reply

      Daniel, es cierto que la serie Mar del Plata tiene cierto paralelo con la obra de Eggleston, no sólo en cuanto al uso del color, sino también en términos de encuadre y cierta mirada conceptual. Cuando charlamos, Alberto me contó lo siguiente:

      “Mar del Plata fue una serie donde el ejercicio fue liberar completamente la mirada fotográfica de todo estatuto compositivo. No ir en contra del estatuto compositivo, tampoco me dediqué a hacer fotos mal, no me peleé con el estatuto compositivo, pero lo que hice fue, de alguna manera, hacer desaparecer la foto. Deconstruir la idea de construcción fotográfica, para dejarla en un lugar más inestable visualmente.
      Que se pareciera más al ver, a mirar.
      Cuando vos mirás algo vos no ves bordes en lo que mirás; el borde es de la fotografía.
      Cuando mirás algo, vos tenés puesta la atención sobre un centro, pero después los bordes se diluyen y es un continuum, no se corta eso. Cuando aparece el borde, aparece el mandato de cómo construir ese centro de atención.
      Lo que traté de hacer fue construir un centro de atención fotográfico que respetase la estabilidad de la mirada, no la idea de la corrección fotográfica.
      Tenía un lente y buscaba un lugar donde el cuadro fuera claro, pero inestable. Esto es una traducción que hago en el tiempo; en el hecho concreto, simplemente reaccionaba, y reacciono cada vez más, a lo que veo. Juego con esta idea de la construcción fotográfica, con el tema del borde. A veces soy como más efectista, a veces lo dejo más inestable. No es una operación muy consciente, simplemente es.
      En el tiempo fui reconociendo, cuando yo sentía que estaba repitiendo un modelo fotográfico, donde todo se congelaba, lo evitaba. Inmediatamente, NO. No.

      Llega un momento en el que ese trabajo se internaliza de tal modo que directamente mi mirada fotográfica se empieza a formatear en función de ese trabajo, entonces directamente veo así.
      No tengo historia, levanto la cámara, disparo y es eso. Ya sé lo que estoy viendo. No me preocupo demasiado por nada; conozco mi distancia con las cosas”.

      En síntesis, toda mirada fotográfica es fruto de trabajo, mezcla de contemplación y pensamiento en función de qué es lo que interesa contar a través de la imagen.
      ¿Queremos congelar momentos? ¿Queremos mostrar color?
      En cualquier caso, termina teniendo mucho de cierto que ser FOTÓGRAFO es mucho más que levantar la cámara y disparar, porque para poder decir algo desde ahí hay que hacer un camino previo.

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