Homenaje a Bony: El caso Luis Abadi

Seguimos avanzando con las convocatorias y se nos ocurrió charlar, buscando casos que conversen con la obra de Bony, con Luis Abadi, amigo de la casa y autor de producciones conocidas y de largo aliento como Proyecto Yeca, donde se dedicó a fotografiar a distintos personajes de la Ciudad de Buenos Aires y hacer funcionar la “red social” del boca en boca para encontrar a los protagonistas de esos retratos.

Ése es un ejemplo, pero nos animamos a indagar un poco más y encontramos el caso AutoBA: en el 2014, durante los 7 días que duró ArteBA en La Rural, el autor montó fotografías en las ventanillas de su auto y lo llevó al estacionamiento del predio. 

“ArteBA para mi funciona mal. Recibe acusaciones de lavado de dinero en la compra de obra, me parece que es un espacio que excluye, que toma la energía a partir de excluir a otros. Hay un círculo que forma parte de esa escena y hay un círculo mayor que está afuera y que es el que para mí lo provee de energía. Hoy me parece que hay algo que cambió con respecto a eso, esta obra yo la hice en el 2014. En ese momento, me pareció que la feria había que romperla de alguna manera y se me ocurrió invertir la feria“.

¿Cómo es invertirla?

“ArteBA se hace en La Rural, también otro lugar emblemático que me gustaría romper, con todo lo que significa y lo que trae. La Rural tiene un estacionamiento subterráneo, entonces me pareció un buen espacio para trabajar: el subsuelo. Arriba es la feria, abajo había como un revés“. 

Las imágenes que utilizó en su AutoBA provenían de una mezcla y un proceso realizado sobre trabajos y conceptos que se hicieron en paralelo entre el 2003 y el 2005: por un lado, la serie Parto, en las que fotografió a niños que iban de la mano con sus padres por la calle, con la cabeza de los mayores cortada. Por otro, esos rostros, que Luis buscó retratando hombres y mujeres en eventos del Lawn Tennis y las ediciones de ArteBA, encuadrados como fotos carnet.

La obra Parto tuvo su elaboración, exhibición y cierre, pero el resto de los retratos quedaron en suspenso. “Era un trabajo que estaba macerando, esperando; siempre pensaba que en algún momento iba a encontrar la forma de usar este material. Es como una revelación. Me llega y digo, esto hay que hacerlo, y no tengo miedo de ejecutarlo, lo voy a hacer. Tengo todo mi archivo en la cabeza; sé que tengo muchos trabajos esperando todavía. Acerca del proceso de romper, hay una energía que se va como acumulando en mí, que va esperando su momento, es paciente. La ejecución es repentina, pero la construcción y el proceso son lentos“. 

Luis esperó hasta que en el 2014 llegó el momento de actuar, mostrar, romper. Llevar su Surán gris “típico de clase media”, al subsuelo del ArteBA, con sus galeristas exhibidos en forma de obra. “En vez de que los que forman parte del sistema nos expongan a nosotros, nosotros los exponemos a ellos.

 

“Arriba está ArteBA, donde los galeristas exhiben a los artistas; abajo está el artista que exhibe a los galeristas. Arriba se paga en dólares y por semana; abajo se paga por segundo o por hora, y en pesos, vos vas a un parking y pagás por minuto. Arriba excluyen, vos no podés entrar sin una carpeta, está la burocracia artística, no podés entrar si no conocés a alguien que te dé un stand. Abajo vos podés llevar un auto y ponerte al lado mío“.

Apoyado en todos estos contrapuntos, Abadi fue un poco más allá con su análisis en relación al comercio del arte y, junto con el periodista Guillermo Schulmeier, que compró todas las imágenes a cambio de realizar toda la prensa de la muestra, hizo los cálculos y valorizó todas las notas, digitales y en papel, que difundieron el AutoBA.

“El cálculo daba algo así como 600 mil pesos, entonces yo escribí sobre ‘El insólito récord de AutoBA’, que invirtiendo en estacionamiento 300 pesos, que fue el stand, logré vender la obra en 400 mil, 500 mil pesos que yo nunca toqué ni vi, pero me pagaron con prensa. Es toda una ecuación económica que habla de una nueva economía posible, de lo cual yo no toqué ni un solo centavo; es más, puse para pagar el estacionamiento”.

 

 

 

Así y todo, su instalación apostaba por algo más: “Declaro la autogestión como alguien que se hace cargo de las cosas. Arriba si hay quilombo vos vas como un artista hijo de un galerista, un artista protegido por una institución, asociado a algo más grande que te protege. No corrés riesgos, no sos autogestivo. Me parece que la obra también hablaba de eso: vos venís y te hacés cargo, acá no te va a cuidar nadie. Te ponés con tu auto si querés, después te vas. Si hay quilombo vas a tener que hablar. Entonces ponía al fotógrafo o al artista en un rol de más adultez y de más responsabilidad“.

“Este laburo me resuena con la familia obrera de Bony, en algún lugar, que ellos se sentaron ahí un día y cobraron lo mismo que trabajando. La ganancia de una obra no siempre está en la venta. Podemos hablar de eso, de romper la expectativa de hacer una obra, para qué, ¿para qué hacemos esto? No sé. Me gustaría sentarlo a Bony acá y preguntarle”.

“¿Para qué estamos, si no es para hacer un poco de ruido? Vamos a crecer”.

 

Hasta el 22 de mayo hay tiempo para participar en las convocatorias Homenaje a Bony, Territorio, Nano Busca un Autor y Video: Cuerpo. ¡Esperamos tu material!

2017-05-15T10:41:09+00:00

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Imagen de perfil de Lucia Frank Langer

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